El reconocimiento de las nuevas formas de familia en Colombia y su construcción jurídico-social
Escobar Delgado, R. A. (2017). El reconocimiento de las nuevas formas de familia en Colombia y su construcción jurídico-social. Dialogos de Saberes, (46), 143–159. Retrieved from http://search.ebscohost.com.bibliotecavirtual.unad.edu.co/login.aspx?direct=true&db=a9h&AN=127531036&lang=es&site=eds-live&scope=site
Una visión histórica sobre el desarrollo del concepto de familia
Hoy el concepto de familia es trascendente y controversial en el contexto de la normatividad, porque las teorías jurídicas lo han tratado tangencialmente o lo han reconocido desde la tradición, sin llegar a dar luz sobre aspectos como su composición, su estructura y los límites del mismo concepto, como bien lo anota Muñoz (2014), de ahí que solo se la defina como el núcleo fundamental de la sociedad, pero sin abordar las dificultades de su composición.
Dice Muñoz (2014), citando a Roudinesco (2005), que pueden distinguirse tres períodos evolutivos en el concepto de familia. Uno inicial, basado en la tradición, que aseguraba la transmisión de los patrimonios. Esto es, un acuerdo, “un arreglo” que nada tenía que ver con las relaciones afectivas o sexuales de los contrayentes. Acuerdo que complacía o se plegaba a la autoridad de los padres.
Un segundo momento, en la modernidad, cuando se involucra lo afectivo, el amor y la reciprocidad de los deseos, la división en las obligaciones y la educación de los hijos como ideales de los Estados; y un tercer período, a finales del siglo XX y principios del siglo XXI, donde se habla de la “familia posmoderna”, en la que se unen dos sujetos, temporalmente, para satisfacerse sexualmente y establecer relaciones íntimas, período en el cual se visibilizaron los problemas asociados al ejercicio de la autoridad y que condujo al incremento de los divorcios, las separaciones y las recomposiciones conyugales.
La forma de prevención
del aspecto dado el artículo frente al sistema familiar y el contenido de las
lecturas del curso.
Hay, en el mundo actual, un cambio en la
composición y dinámicas de las familias, con
un acento sobre los intereses de los individuos
más que sobre los familiares. Cambios que se
manifiestan en las relaciones y en los principios
rectores del ordenamiento jurídico, como
expresión de esas nuevas realidades y como
respuesta a las necesidades individuales de
esas personas
Cuando se hablaba de la familia, dice
Navarro (2009), como célula básica de la
sociedad, se hacía referencia a la familia
nuclear, heterosexual y a la descendencia
surgida de la relación entre un hombre y una
mujer, lo que invisibilizaba y deslegitimaba
otro tipo de familia. Afirma Gómez Arias
(2004), al hablar sobre cómo las concepciones
de familia se han ido “tergiversado” con el
pasar del tiempo, que anteriormente el único
concepto que existía dentro de lo “normal”
estaba basado en una pareja heterosexual
compuesta por hombre y mujer.
En medio de los profundos cambios que sufre
la sociedad actual se habla, frecuentemente, de
“la crisis de la familia”, a partir de las acciones
civiles para la protección de los derechos de
las familias homoparentales y de las otras
formas de familia, así como sobre la búsqueda
de solución a los prejuicios que emanan de
ellas. Muchas personas aún conciben la familia,
única y verdadera, como ese núcleo formado
por un hombre, una mujer y unos hijos, unidos
por lazos de consanguinidad. No obstante, la
realidad ofrece una perspectiva completamente
distinta.
Hay autores, como Castellar (2010), que
afirman que las nuevas formas de familia (la
familia homoparental entre ellas) no deterioran
la institución familiar sino que la transforman,
al contribuir con elementos de juicio que
desnaturalizan el sentido de los vínculos
familiares y amplían las capacidad de entendimiento de las nuevas unidades culturales
que aquellas aportan y que permiten analizar
la familia como institución social con muchas
variaciones, de acuerdo con los cambios vividos
en la modernidad.
·
Proyección del ejercicio ético
del psicólogo ante la temática del artículo. La intervención familiar implica el ejercicio de competencias con gran incidencia en la vida de las personas. Así, resulta
fundamental que las instituciones y profesionales reconozcan estas cuestiones y las incluyan en sus programas de formación profesional junto a la creación de instrumentos de reflexión crítica sobre la ética de la atención a la familia.
La ética en la atención a la familia e infancia se
enmarca dentro de la ética de la intervención social. Como han señalado diversos autores, la reflexión ética siempre ha sido una cuestión presente en la profesión del Trabajo Social (Reamer, 1998). Así mismo, Idareta (2013) afirma
que en relación a las cuestiones éticas, la práctica a del Trabajo Social ha estado influenciada por
el contexto histórico-filosófico vigente en cada
época histórica. El autor destaca los temas actuales de la ética en el campo del Trabajo Social:




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